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Mis temas acostumbran a tener un denominador común: la exaltación de actividades femeninas infravaloradas. Tareas del hogar realizadas por la mujer (“SL”, sus labores) que, sumadas a su actividad profesional, la hacen doblemente esclava del sistema patriarcal. Además, la educación racional ha privado a la mujer de refugios mágicos (religión) volcándola a recursos científicos (ansiolíticos). Protesto, femenina y pacíficamente, pintando “cuadros-receta de cocina”, “cuadros-jersey”, Verges i SantesCronopios.

Dibujo desde que cogí un lápiz y pinto al óleo desde los 10 años. Nunca la representación perspectiva me ha solucionado una composición porque implica una visión técnica del mundo que no es la mía. El festival cromático que vuelco sobre las telas es el sueño que me permite sobrevivir en el hostil sistema patriarcal. Entre los colores brillantes y la ausencia de perspectiva afloran motivos, esquemas… que he visto o copiado por los museos del mundo. Así, detrás de la Coca de “recapte (2002) está la Adoración de los Magos de Gentile da Fabriano y los Buñuelos de Francisca (2014) están emparentados con las Santas Cenas florentinas.

Del placer por cocinar surgieron los primeros “cuadros-receta de cocina” (Crema de ortigas de S’Hort, 1998). En estos cuadros estallaron todos mis sentidos a través de los trazos enérgicos, de los colores estridentes, de la sobredimensión de lo maravilloso… Era libre y  encontraba la libertad representando “tareas femeninas”… El primer ciclo de “cuadros-receta de cocina” lo cerré con el mural Trucha en papillote con salsa  de erizos (2006) para el restaurante del hotel Hermitage (Soldeu, Andorra).

La pasión por la pintura me llevó a la historia del arte y en el 2009 leí la tesis doctoral: Iconografía picassiana, 1905-1907. Influencia de la pintura pompeyana (Premio Blecua 2012 de la Universidad de Barcelona). En esta época, los óleos sustituyeron a los acrílicos y “echada en el diván” (Sofá  Ascot, 2007), pintaba lo que, con distancia, se puede leer como mi relación con el mundo masculino (Autorretrato en Londres con el tigre de Rousseau, 2008-2009). La ambigua lucha contra la imposición de los valores patriarcales  para modelar mi existencia acabó con un agotamiento vital (Venus “Hasta la última gota”, 2010) y una pintura premonitoria (Venus destripada, 2010). Medio año después, una mano femenina, de uñas pintadas escapa de un guante masculino, grande y oscuro (A Feminine Touch, 2011). Busco (La pintora en su laberinto, 2013) y surgen ideas (San Mateo: “No echéis perlas a los cerdos”, 2013). Cierro la etapa con Elisa Coll (serie de Elisa Coll, 2014). La pintura otorga un nuevo final al tabú  familiar de Elisa, la tía abuela secreta. Son 7 años de pacientes collages de imágenes procedentes de los fondos de la historia del arte, de anuncios, de revistas… para explicar, reinterpretando la historia de los modelos originales, una nueva narración.

Celebro la nueva vida de Elisa con una paella doble (Paella en Cala Llombards, 2014), y retomo un segundo ciclo de “cuadros-receta de cocina” con nueva conciencia y alegría. Pinto recetas romanas, escritas en latín (erradicado de las escuelas a favor de asignaturas oficialmente “útiles”).

Imitando las irregulares, bastas y divertidas puntadas que hago en un zurcido, tejo a pinceladas un jersey para recién nacido (Jaime, 2014). Coser, tejer, bordar… son parte de las tareas anónimas de las mujeres. Con estas actividades se aislaban, como cuando rezaban (serie Los rezos de las mujeres, 2014-2015), en un microcosmos de paz y de alegría dentro del demente macrocosmos de la verdad viril.

Tejiendo, las mujeres trasladaban sus más íntimos deseos sobre la ropita de quien iba a nacer: Se casará con un ministro (2015). Las esculturas que titulo Murallas tejidas, muestran el primer jersey que cubre al ser humano al nacer: una coraza votiva tricotada a base de amorosas proyecciones maternas que ahoga la propia luz del recién nacido. En Los platos rotos de Venus, vuelvo al barro, a la cerámica de mi infancia, para explicar aspectos complejos y, a menudo oscuros, de la trayectoria de Venus (Venus mutante naranja, 2015), de la trayectoria de la mujer. Como decía, pinto Cronopios.